(Sura 3:3) “Ciertamente, quienes no creen en las aleyas de Dios, tendrán un castigo terrible. Dios es poderoso, vengador.”
I
Es vengativo porque no sabe perdonar, no perdona porque no ama a nadie,
excepto a los que le son serviles y funcionales, previamente. Su desquite lo corona la fobia acumulada, por eso es malévolo en el escarmiento. Las aleyas inspiran un mínimo de respeto sólo bajo un chantaje o por la ignorancia, de lo contrario las burlas serían inextinguibles. La condonación es posterior a la gloriosa zurra. Alá usa su poder para vengarse, sin piedad alguna. El castigo terrible a los mortales es lo que más emociona al Misericordioso. Cuando no tortura a alguien se deprime.
II
El musulmán puede edificar una mezquita en América.
El americano no edificará un templo cristiano en Arabia.
El musulmán critica la democracia en Europa.
Al europeo se le obliga callar en Irán.
El musulmán predica con absoluta libertad acá.
En la teocracia islámica la libertad es un crimen.
El musulmán acá lo vomita todo sin obstáculos.
Con la más mínima sátira a la mezquita se ponen sensibles.
De la antología: “Las sotanas de Satán”

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