(Sura 22:77) “¡Oh, los que creéis!¡Inclinaos!¡Postraos! ¡Adorad a vuestro Señor!¡Haced el bien! Tal vez seáis bienaventurados.”
El Islam es una obra de arte diabólica casi perfecta. Trabajadores, mujeres, intelectuales y desheredados, son sometidos y aplastados políticamente por Alá, un dios reinventado por el genio imperialista del manipulador más grande del oriente. Y como la podredumbre genera crímenes, a los delincuentes les cortan las manos y las ganas. Y como el imperialismo genera convulsiones acerbas, a los opositores los apalean o los matan. Mahoma fue un Miguel Ángel de la represión. Los clérigos usan las aleyas según las ventajas y calenturas del momento. Hasta los brotes revolucionarios son controlados y reencausados. Con la sharia en la mano lavan los sesos y el corazón. Toleran la tolerancia religiosa genuina, el proselitismo y la libertad de pensamiento, sólo en los países no islámicos, porque no les queda otra posibilidad. Te lo repito hermano, el Corán posee una oscuridad propia. Tal vez, tal vez, tal vez seáis bienaventurados. Todo depende de Sus antojos y el premio máximo es un quizás, un tal vez, y no hay más.
De la antología: “Las sotanas de Satán”

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