(Sura 5:33) “La recompensa de quienes combaten a Dios y a su Enviado, y se esfuerzan en difundir por la tierra la corrupción, consistirá en ser matados o crucificados, o en el corte de sus manos y pies opuestos,”
Entiérrenles clavos en los ojos; mutílenles pies, manos y narices; latiguéenles y asesínenles. Comparándose con esta aleya, el yihadista febril se sospecha un lactante, por su incapacidad de acatar el paradisíaco edicto tal cual está. Cualquier manera es válida en el llamado al arrepentimiento. Alabarán al Misericordioso a como dé lugar. La fe y el pavor van de la mano, son clones. Adoremos a Alá sin libertad y desorientados. Es el Clemente el que da el entendimiento, con esa cordialidad que te zamarrea. La bestialidad es su maná y el mutilar, crucificar, torturar y matar sus santos instrumentos. La crueldad descomunal es el epicentro del Misericordioso.
De la antología: “Las sotanas de Satán”

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