sábado, 4 de febrero de 2017

El tifón de los imanes



(Sura 5:86) “Quienes no creen y tratan de embusteras a nuestras aleyas, estos serán huéspedes del Infierno.”

El imán es el ordenado recitador de las brutalidades del Islam: conoce el ritual como a Bush. No se arruga con las suras y guía a los subyugados tras ese sueño personal del Profeta de hacer de todos los países una mezquita, cueste lo que cueste, muera quien muera, escoltados por la ira santa de ulemas y califatos. Mahoma nunca le hacía al vecino lo que no quería que le hicieran a él, y era el enviado ad hoc de ese Misericordioso tan particular. Las aleyas más embusteras son las abrogadas, posteriormente vienen todas las otras. La sesudez coránica comienza en la azora ciento quince. A los que se ríen de las desatinadas aleyas les espera la furia psicopática del dios lunar Ala y la congratulación de la sensatez.




De la antología: “Las sotanas de Satán”





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