(Sura 2:110) “Haced la plegaria”
Cinco oraciones al día, miles en la vida,
mirando a la kaaba sin retrasarse ni distraerse.
El que abandona el azalá es un infiel de estirpe.
Esta es la primera pregunta del día del juicio.
El que se equivoca con la ablución empieza de nuevo.
Al que quebrante el azalá lo destruirá un exocet.
Alá ama más las oraciones sinceras puntuales
que la más sanguinaria victoria de una yihad.
Cinco oraciones equivalen a cinco baños diarios,
que son capaces incluso de lavar a ese ayatolá sicalíptico
que se casó con una niña de diez años sin nausearse.
Terminantemente prohibido rezar arriba de un carrusel.
Rezan y odian, odian y rezan, con quemante calor.
Rezan y agreden, con un formidable recogimiento.
De la antología: “Las sotanas de Satán”
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