(Sura 3:200) “¡Oh, los que creéis!¡Creed!¡Tened paciencia! ¡Competid en paciencia!¡Sed firmes!¡Temed a Dios! Tal vez estéis entre los bienaventurados.”
(Sura 4:-/99) “A ésos es posible que Dios les borre la falta.”
(Sura 22:77) “¡Haced el bien! Tal vez seáis bienaventurados.”
Si haces todo como corresponde tal vez ingreses al paraíso, sólo tal vez. El determinista Clemente salva y condena a quien quiere sin darles explicaciones a los académicos, al ulema. Depende de cómo amanezca. Si eres un musulmán obediente, perfecto y fiel, tal vez ingreses al paraíso, tal vez, sólo tal vez. La única seguridad es la gastritis, la tensión nerviosa aguda. Al musulmán no se le garantiza nada de nada porque el déspota e incoherente Alá obra como desea y ya. La mejor promesa al fiel es un tal vez, un quizás, un ¿quién sabe? La apacibilidad debajo del pecho es una quimera. El ser un suertudo o bienaventurado depende del extravagante Alá y el devoto descansa en un angustiante y macabro tal vez. Más seguridad hay en lanzar una moneda al aire. No poseen un pilar inconmovible en donde afirmarse. Vida de perros, infectos. Cobijarse en la cornisa es penoso.
De la antología: “Las sotanas de Satán”
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