sábado, 4 de febrero de 2017

Sex-shop


(Sura 3:15) “, tendrán junto a su Señor jardines en que corren los ríos; en ellos vivirán eternamente, teniendo esposas puras y la satisfacción de Dios.”

I

El paraíso islámico es una mansión play boy, con esposas puras y lascivas. La orgía de sexo es sempiterna, sin condones, con videos rojizos, sin la sharia y con un ayatolá que sólo predica con el kamasutra sobre su ombligo. La lujuria en el más allá es saludable, acá no, es más, es perseguida con encadenamientos. No ingresarás a una mezquita con una revista porno abierta, mas en el paraíso la puedes fotocopiar un billón de veces y tapizar el cielo con hembras desnudas santas, en variadas posiciones de combate.

II

El premio gordo al fiel al Misericordioso después de morir, son decenas de vírgenes dispuestas a copular con él por toda una eternidad, con sadomasoquismo incluido, sin quejarse, sin cansarse, sin suegras, sin enfermedades. Fornicar por los siglos de los siglos es el máximo ideal, y al que asesina píamente en nombre del Clemente, acariciará un océano de pezones juguetones y briosos, por siempre.





De la antología: “Las sotanas de Satán”





No hay comentarios:

Publicar un comentario