sábado, 4 de febrero de 2017

Con el horizonte traspapelado


(Sura 46:9) “Añade: Entre los enviados no soy una innovación: no sé ni lo que se hará de mí ni de vosotros.”

A él le hablaba el arcángel Gabriel y cada vez, por la boca le salía espuma. Se movía entre la esquizofrenia y las ambiciones. Las bufonadas e iniquidades también suman. El dudaba del origen de las revelaciones y su politeísta esposa le dio una buena idea: es Gabriel quien te habla en tus convulsiones. Por medio de la agresividad creció la marea. Desconocía su destino y el de la congregación y en ningún momento se animó a incinerar su espada. Murió desconociendo lo que era una revelación divina. A ratos, cuando estaba a la deriva, le predicaba de cualquier cosa a la camada. No sabía donde estaba parado ni para donde iba el microbús.




De la antología: “Las sotanas de Satán”





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