viernes, 3 de febrero de 2017

Primera fuente de recursos



(Sura 4:4) “Dad a las mujeres, espontáneamente, sus dotes.”

Se casó con su sostenedora Jadiya, empresaria de quince años mayor que él, terminándosele sus problemas económicos. El ojo financiero del mantenido Profeta no fallaba. Con su primera esposa no era machista porque no era tonto. Jadiya le financiaba sus ambiciones, ensayos, alucinaciones y todo. También elegía bien a las víctimas de sus robos. Una viuda rica era lo más conveniente para afirmar el futuro y esa imberbe confesión de fe, con problemas de caja, asumiendo hábilmente el comercio de caravanas de su flamante esposa, cual cafiche. Tal fue el gusto y vocación por las caravanas que empezó a asaltarlas como malo de la cabeza. El matonismo de Mahoma fue tan efectivo como todo lo obrado por la Cosa Nostra o la Inquisición. Nadie asaltaba caravanas como Mahoma. Cuando recibía y recibía dinero de su esposa se transformaba en un liberal posmoderno sin complejos. Mahoma estrujó la billetera de su primera esposa con tal astucia, que lo nombraron el santo patrono de los proxenetas. Con el poder en sus manos se puso seductor, putero, fanático, cortabolsas, iluminado y machista, entre otros.




De la antología: “Las sotanas de Satán”





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