(Sura 3:31) “Di: Si amáis a Dios, seguidme: Dios os amará y os perdonará vuestros pecados,”
Al receloso Alá hay que amarle primero, para que Él posteriormente te dé un laurel si es que le sorprendes de buen humor. Dios recompensa a quien quiere, claro está. El Clemente no te amará primero, no toma la iniciativa, es suspicaz. No da puntada sin hilo. En el tormento es vivaz y machacante y no se le escapa ningún bípedo, ni ebrio.
De la antología: “Las sotanas de Satán”

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