(Sura 6:33) “Sabemos que te aflige lo que dicen los infieles.”
Le afligían los comentarios de pasillo, las interpelaciones y las críticas certeras de los infieles y de los que le rodeaban. Se enfadaba cuando lo ridiculizaban por su inconsistencia. La gente decía: “Mahoma no tiene descendencia masculina adulta porque está maldito y nunca ha tenido el favor de Dios”. Mahoma se afligía con las camionadas de verdades dolorosas. Por esto y más, el Enviado nunca tuvo serenidad de espíritu y se sulfuraba y solía maldecir con facilidad a todo lo que se moviera. Ni su bermellón y movedizo sable le trajo paz. La insatisfacción era su pan, el amargor su miel. Sus seguidores continúan ofuscados hasta hoy, mas lo disimulan más o menos mal. Por esto el musulmán devoto no es muy jocoso. El festival de la carcajada femenina no es un componente del Islam. El Profeta era un analfabeto inmaduro, inestable y enojón. Los comentarios de pasillo y los sarcasmos lo afligían.
De la antología: “Las sotanas de Satán”
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