sábado, 4 de febrero de 2017

Almuédano



(Sura 4:58) “Que bello es lo que Dios os manda”

El almuédano llama a la oración cinco veces al día sin descoordinarse ni hartarse. Las damas ingresan primero a la mezquita, después los niños, herejes y curiosos. Acompaña al imán en la ceremonia en árabe, la lengua que más le agradaría al cosmopolita Clemente, mirando a La Meca con unos binoculares. No a las campanas hinchapelotas, no al shofar. Cambiaron el alminar por un megáfono de trece mil watts de potencia, sin nostalgias. También luchan por separar a la religión del Estado para evitar cualquier discriminación a las otras observancias. Es raro ver a un almuédano intervenir en política o celebrando los triunfos de los granaderos de Alá. En el minarete sólo se fuma la pipa de la paz. Parado desde la torre más alta grita con voz de trueno: ¡La luna de miel de la niña Aisha fue fatal, inmoral!





De la antología: “Las sotanas de Satán”





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