(Sura 8:65) “¡Profeta! Incita a los creyentes al combate!
Una espada pintada con glóbulos rojos infieles es el más efectivo predicador y madraza. Por sus hidalgos e ilustres propósitos, Dios bendice las masacres que agigantan el Islam. ¡Combatid a los infieles en los cinco continentes y el Clemente te concederá la victoria total cuando unjas con aceite los explosivos y las saetas! Cuando los herejes vuelen por los aires aférrate a las altruistas promesas del Mensaje. Si cada fiel usara un lumínico revolver sin tartamudeos, la yihad tendría al mundo rezando hacia el meteoro. La cobardía militar del teocrático es un sacrilegio. Alá multiplica la barbarie santa en sus combatientes rectos. La lucha armada es una amenidad y la extinción de los herejes una bendición sublime.
De la antología: “Las sotanas de Satán”

No hay comentarios:
Publicar un comentario