(Sura 2:144) “Vuelve tu rostro hacia la mezquita sagrada”
I
Alá le reveló con contundencia a su Enviado que oraran con la faz hacia Jerusalén. Con la misma contundencia Alá recapacitó y ordenó que oren con el rostro hacia La Meca. Permanezcan atentos porque el mudable Clemente podría ordenar mirar hacia Jerusalén otra vez, anulando a la kaaba como primera prioridad. El inestable Corán se enfadó con los judíos y cambió a Jerusalén por La Meca, ¿y si mañana cambia a La Meca por Washington? ¿Con el trasero hacia donde orarán en un milenio más?
II
El monoteísmo judío formó la teología del Islam en sus pocos aspectos ciertos y fundamentales. El Islam es un retoño del judaísmo, por eso el antisemitismo se prohíbe con ira y cuando ven a un rabino le dan las gracias por existir, sollozando. Los conceptos de la creación, del juicio final, del Dios único, de la clemencia, de la eternidad, del alma y otros, emanan del reverenciado Antiguo Testamento hebreo. El gran aporte de las aleyas es la confusión, la ridiculez, la ira, el desprecio a las damas, la tragicomedia. El Islam sería nulo sin la teología judía. Cuando apareció el bipolar Corán todo estaba inventado. El Islam es como un judaísmo corrompido e ininteligible, una combinación fraudulenta de lo ya conocido y revelado, más un poco de fábulas artísticas y folclóricas, y mitos.
De la antología: “Las sotanas de Satán”
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