(Sura 5:38-39) “Cortad las manos del ladrón y de la ladrona en recompensa de lo que adquirieron y como castigo de Dios. Dios es poderoso, sabio. Quien se arrepiente después de haber cometido su injusticia y se corrige, consigue que Dios vuelva a él. Dios es indulgente, misericordioso.”
Al que roba córtenle la mano derecha con una sierra eléctrica, y si insiste en el mal, córtenle todo, con esa típica indulgencia del Clemente. Y si el tropel de mancos y mutilados se arrepiente, Alá se volverá a ellos, con ese cariño que derrite a los tozudos. El impío Corán nos invita a darnos las manos entre todos. El que nunca fue castigado es un tramposo, porque todos hemos sido infieles alguna vez. Se invertirán más recursos en la policía religiosa. Ese pavor llamado Islam no disminuye la esclavitud integral mas sí en algo la delincuencia menor y el sexo al aire libre. Todavía no se sabe de un millonario despojador, y al que asalta caravanas en nombre del Misericordioso es loado por los ángeles, en pleno. Alá sólo a algunos les abre el pecho al Islam, a los otros los apalea de la cuna al infierno ¿Qué le cortan al que le roba y explota al peón, al beduino pobre? ¿qué le cortan a los empresarios tramposos, explotadores, sórdidos o mujeriegos?
De la antología: “Las sotanas de Satán”

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