(Sura 17:88) “Di: Aunque se reuniesen los hombres y los genios para traer algo semejante a este Corán, no traerían nada parecido,”
El Islam es un credo de paz y reposo y Arabia Saudí es uno de sus paradigmas. Es tal el respeto y la tolerancia al otro, a los otros, al distinto, que hasta la estirada aristocracia regala biblias a los cristianos que lo soliciten. La Meca y Medina son monumentos al pluralismo con templos cristianos, judíos, budistas, animistas, masones e hindúes, tal como sucede en el pluralista Vaticano. El horóscopo y las apuestas se pasan por la televisión, las lesbianas marchan orgullosas en su día, la magia negra y los serrallos están acondicionados en sitios donde la censura es un fantasma anoréxico. El rey financia a todos los artistas irreverentes y el travesti es tratado con una conmovedora dignidad. Tanta amplitud de criterio de Arabia cela a Holanda, o lo que va quedando de ella.
De la antología: “Las sotanas de Satán”

No hay comentarios:
Publicar un comentario