(Sura 2:276) “Dios no ama a ningún infiel pecador”
Un homosexual fue ahorcado por su condición de tal. Cuelga en una grúa pública como ejemplo de lo que es el celo y profesionalismo coránicos, la limpieza del alma, el aseo del país. Un pervertido menos, un virus menos. Dios no transará con el pecado, con los frívolos. La sharia no se someterá a la constitución política, a las libertades primitivas, a la racionalidad o ese mínimo de humanidad o clemencia: sería aciago. El patíbulo y el látigo nos pondrán alas blancas, por ser leales acérrimos a los términos del Misericordioso. Alá es el amo de hasta la última esquina de tu intimidad, y Sus disposiciones nos regirán y nos estremecerán. El infiel por ser infiel se halla en la absoluta tenebrosidad y no divisa los dinerales y manjares del más allá. Este Dios no ama al pecador porque no está al tanto de lo que es el amor. Si a Alá le hablas de matar, se le prenden todas las luces. Aniquilar a una ciudad atestada de injustos es una delicia.
De la antología: “Las sotanas de Satán”
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